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Dioses de la pista, dioses de la noche

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Cultura postmoderna

Miguel Méndez Aldana

Montería-Córdoba

Me encuentro en la entrada de la universidad, a eso de las 11 am. En el cielo se pueden observar grandes nubes grisáceas (Avisando que se acerca la lluvia), suena un anhelado chillido de automóvil,  el cual se dispone a recogernos a una compañera y a mí. Nos dirigimos a la calle y penetro mi vista en lo que parece ser un inusitado Chevrolet Steeem del 99, viejo, pero a primera impresión se ve en buenas condiciones.

Este se detuvo en frente mío, inmediatamente me apunto por la ventana logrando ver así un señor robusto, que no sobrepasa los 55 años de edad, de mirada penetrante, se podía observar el brillo que trae su cabeza, ya que no tiene asomo de algún cabello en el. Vestido con ropa casual, una pantaloneta y un suéter algo llamativo. Dentro del vehículo enciende la radio. Se me presenta como Antonio Gómez Zumaqué también conocido como “Dj Toño Gomezz”, con aproximadamente 27 años de experiencia.

Al llegar a su casa me guía a una pequeña cabina recargada de mucha maquinaria electrónica, me causó curiosidad saber para qué sirve cada botón que había en cada aparato. Gómez Zumaqué se recuesta a una pequeña silla rodante, me repara, y me empieza a relatar que más o menos a mi edad empezó su inmenso amor por la música.

“Yo iba a fiestas en las que era o no invitado. Me percataba que la música que estaba sonando no era muy buena, por lo que me apoderaba del sonido y terminaba animando dichas integraciones” afirma Gómez Zumaqué. Para ese entonces, cabe aclarar, existían los equipos caseros, los famosos Quita y Pone.

Los DJ orquestan los movimientos: el compás de las piernas, el siseo de los labios, la frecuencia cardiaca; todos los oídos están pendientes de sus maniobras, en sus manos está el destino de la noche.

La música electrónica dance, abreviada como EDM por sus siglas en inglés, actualmente genera un mercado gigantesco. “Recuerdo que conocí un gringo, que es amigo de mi hermano, el cual venía de Miami y nos traía melodías exclusivas de la emisora Power 96. Yo personalmente me alegraba, porque eran sonidos que no se escuchaban usualmente en Colombia”, expuso Gómez Zumaqué.

A pesar de que él no disfrutó del estudio vivo de la música, se le oía orgulloso de que todo su aprendizaje haya sido por sus propias experiencias, al curiosear con estos sonidos que se les hacían llegar. Dj Toño Gómezz resalta: “En 1990 empecé como dj en una discoteca y para este trabajo yo utilizaba unos acetatos en conjunto con un tocadiscos o una tornamesa. Y con la llegada de los CD’S, en 1994, fui adquiriendo más conocimientos sobre como mezclar”.

Ser Dj es más que tener un nombre extravagante y poner discos; es cierto, no se requieren conocimientos profundos de música para mezclar, tampoco es una tarea fácil. “Todo está en saber sobrellevar los momentos y los tiempos”, asegura Dj Toño, “tiene su chiste y su grado de dificultad; no cualquier persona hace que un club o una pista de baile estalle en euforia, en alegría y en un ambiente de cordialidad. Muchas veces no se conectan con la gente, mientras no exista esa conexión entre la gente y el Dj no lo considero un arte. Mezclar es un arte cuando realmente el Dj te lleva de la mano, te va metiendo en el ambiente hasta que te para a bailar y te hace brincar y gritar”.

Me reparo de nuevo, como recordando aquella época en la que era un joven y jugaba a explorar notas combinando con diversos vinilos, obsequiados. Luego se despide, en su rostro pude notar que tenía cosas que hacer, y finalizó colocando en sus altavoces, Ready For The Funk, uno de sus grandes éxitos de 2013.

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