Inicio Crónicas Por qué nadie habla del patrimonio urbano y arquitectónico de Montería.

Por qué nadie habla del patrimonio urbano y arquitectónico de Montería.

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Bredien Lobo Córdoba, Angie Vélez Mendoza.

Que le pasó a la cuidad de Montería, la que hace muchísimos años se potenciaba con el punto estratégico que tiene al estar a orillas del Río Sinú y la cual edificó sus mejores construcciones a la margen derecha de dicho Río.

Hoy en día posee edificaciones que se convirtieron en patrimonio histórico y urbano  para la cuidad, pero en realidad son pocas las personas que le dan valor a esta riqueza como tal.

Pocas personas conocen las edificaciones que se encuentran alrededor del centro y solo algunos son quienes se atreven a hablar de la historia que estas guardan.

Las personas de la tercera edad, los investigadores, algunos profesores, historiadores, arquitectos y especialistas en patrimonio urbano tienen el aval para hacerlo, pero y el resto, donde está la mayor parte de los pobladores de Montería, parece que desconocen su patrimonio.

Quizá lo anterior fue el punto de referencia que tomó el especialista en Patrimonio Urbano, el doctor Juan Pablo Olmos Lorduy, quien hace fuertes críticas sobre este acontecer, Olmos hace un llamado a la recuperación de estos espacios y a destruir el  olvido que los acompaña, no solo de los ciudadanos, sino también de la administración municipal.

Juan Pablo, quien también es arquitecto, expresó en un recorrido por la Avenida Primera de la cuidad de Montería, su disconformidad por lo que ocurre en este zona. “Por qué los monterianos están dejando el centro solo”, puntualizó.

El arquitecto hizo un fuerte énfasis sobre la zona del patrimonio urbano de Montería, declaró que las edificaciones están totalmente abandonadas y que por consiguiente llega un deterioro estético a estas casas antiguas, pero ricas en historia.

La mayoría de estas casas fueron construidas por arquitectos de la década del 10, 20 y 30 en adelante, estos personajes marcaron la historia de Montería y le dieron vida a las primeras construcciones de alto calibre.

Pero para no alejarnos de la realidad debemos preguntarnos por qué no se valoran como tal.

La respuesta que da el arquitecto Olmos es que el crecimiento de la cuidad ha causado que se deje de lado el tema arquitectónico antiguo de la cuidad, pues los mejores varios de Montería han dejado de estar cerca del centro y en cambio están bastante lejos.

Las personas  no sienten comodidad al estar viviendo en las orillas del Río Sinú y mucho menos cerca del centro, el cual tiene días que la movilidad es un verdadero caos.

Este centro de Montería, donde están muy cerca las edificaciones, es un lugar para el comercio de todo tipo de mercancías y productos, lo que alejó a las personas y conllevó a que se buscará otros lugares para tener un mejor vivir.

Según la Curaduría Urbana “la transformación de Montería se refleja en su urbanismo: si bien se conserva una zona tradicional, en los alrededores de lo que se podría considerar el centro administrativo de la ciudad, donde se puede “leer” la arquitectura vernácula, grandes sectores de la ciudad dan paso a un modernismo deslumbrante, que le confiere a esta urbe el calificativo de la Miami Colombiana”.

En una entrevista realizada por de Visión Total Caribe al investigador Alfonso García Kerguelen sobre el tipo de arquitectura que tiene Montería, se respondieron los siguientes interrogantes.

Actualmente, Montería es una ciudad de contrastes arquitectónicos; es una máquina del tiempo, donde el usuario puede poner un pie en el pasado y otro en el presente, en un abrir y cerrar de ojos.

Con el pasar de los años, Montería ha zonificado sus estilos arquitectónicos en la relación tempo-espacial. Recordemos que heredamos de la corona española la influencia del modelo de ciudad, en el que la plaza era el eje central “detonante” y punto de partida, en cuyos alrededores se levantaban las edificaciones de orden administrativo y de carácter religioso.

De este modo, en la ciudad podemos encontrar casas con arquitectura vernácula o tradicional (popular), edificaciones con arquitectura de finales del siglo XVIII, por lo general ubicadas en el centro tradicional de la ciudad y calificadas como Bienes de Interés Cultural (BIC); Arquitectura Neoclásica, de finales del siglo XX, Arquitectura Moderna, comprendida a finales de los años 60 y, finalmente, Arquitectura Contemporánea.

¿Qué elementos encontramos en la arquitectura tradicional de Montería?

La arquitectura vernácula o tradicional es una arquitectura popular, realizada por los propios usuarios o mano de obra no calificada, aplicando el método que se conoce como autoconstrucción o construcción espontánea. Con ella se alcanzaron a construir diversos tipos de edificaciones en la ciudad, dando como resultado la lectura de una imagen con identidad propia, entrelazada con las costumbres y la cultura del sitio.

Las construcciones vernáculas de Montería han acertado en materia de funcionalidad, porque se adecuaron a la finalidad prevista y a los materiales disponibles del entorno local o próximo, sin olvidar la técnica constructiva. Por eso, este tipo de arquitectura presenta rasgos tipológicos totalmente contextualizados dentro del ambiente geográfico; por ejemplo: el sistema constructivo del bahareque y la boñiga de vaca, cubiertas en palma, mampostería en calados o la tapia pisada y la ubicación correcta de diversos materiales, como la madera y el concreto.

Sin embargo, existe una tendencia a desaparecer dichos elementos que, a lo largo del tiempo, han resuelto de manera funcional la habitabilidad de un recinto. Soy arquitecto amigo de la transformación correcta de las ciudades y partidario de inyectar mejoras y adelantos, a través de la investigación y el diseño, siempre en búsqueda de elevar la calidad de vida de los usuarios, pero sin perder la esencia e identidad de la ciudad. Así, considero que los elementos vernáculos de nuestra arquitectura pueden reinterpretarse, apuntándolos a una arquitectura sostenible, futurística y única, desde su aplicación en diseño de fachadas, diseño interior y mobiliario.

En Montería cohabitan diversos estilos arquitectónicos. La ciudad empezó a construirse bajo el esquema español, de una cuadrícula en torno de la plaza central. Hoy encontramos edificaciones de tipo tradicional, neoclásico, moderno y contemporáneo. Sin embargo, la construcción hoy poco tiene en cuenta el contexto y los factores bioclimáticos.

¿Qué elementos tiene la arquitectura moderna de la ciudad?

En Montería es evidente la implementación de elementos arquitectónicos modernos. Sin embargo, me quiero enfocar en la mala interpretación de dichos materiales en nuestro contexto.

Se hace cada vez más notoria la importación de diseños o modelos de tendencias arquitectónicas que no han sido sometidas a estudios de las condicionantes ambientales de nuestra ciudad. Por ejemplo: las edificaciones con las fachadas en vidrio, totalmente expuestas hacia el sol poniente, provocan el aumento de la sensación térmica al interior del recinto y, por ende, aumentan la demanda energética, al requerir la instalación de métodos de enfriamiento activos (aires acondicionados).

Igual pasa con el color sobre las fachadas de las edificaciones, simulando el “minimalismo”. En muchos los casos se usa el color negro sobre las fachadas principales de las edificaciones. Si recordamos, el color negro tiene como propiedad absorber todas las ondas luminosas, sin reflejar ninguna, lo cual provoca el aumento de la sensación calórica al interior de los espacios.

Por otro lado, el abuso de los materiales y la ubicación de estos es otro factor negativo muy común en la arquitectura actual en la ciudad. Por ejemplo, el uso del súper board en las fachadas principales de las edificaciones. Montería, por su ubicación geográfica, tiene un 80% de humedad relativa y temperaturas que alcanzan los 40 grados centígrados. Esto provoca que la vida útil de los materiales se reduzca y los costos de mantenimiento aumenten. Por tal motivo, considero que debemos usar materiales pensados para nuestro clima y aplicar estrategias de diseño para visionar una arquitectura más amigable con el ambiente, bajo la premisa de la sostenibilidad y la bioclimática.

¿De qué manera podría conservarse el patrimonio arquitectónico de esta ciudad?

La valoración del patrimonio conlleva la necesidad de elaborar criterios de selección y técnicas para su conservación, restauración y reciclaje, que constituyen una compleja trama de decisiones, referidas, entre otros aspectos, a la valoración del bien y su contextualización, a premisas teóricas o aspectos predominantemente técnicos y económicos.

Esto constituye una tarea interdisciplinaria, en la que concurren conocimientos provenientes de diferentes áreas del saber, enmarcados en principios teóricos y metodologías específicas. Tal podría ser el trabajo conjunto de la academia, el municipio y el gremio de arquitectos e ingenieros, con la ayuda de otras disciplinas, que sumen el componente de inclusión social, que permitan rescatar y conservar dichas edificaciones. El patrimonio de la ciudad es un tema muy importante al que no hay que temerle, sino más bien integrarlo a la dinámica urbana, a las propuestas de nuevas políticas de desarrollo, tanto de orden municipal como departamental.

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