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Referencias históricas del casabe o pan indígena

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Por Luz Hernández Flórez

De la yuca arrancada de la tierra y procesada por las manos de los indígenas Arawacos se originó el Casabe, un producto con casa establecida en Ciénaga de Oro, un municipio ubicado a 36 kilometros de Monterìa, la capital de  Córdoba.

El casabe es para los orenses, lo que la arepa es para los paisas y el pandebono para los vallunos. Con un sabor neutro, textura suave y forma de torta, es el producto ideal para acompañar el café.

Una de las primeras referencias historicas de la producciòn del casabe la hace Jose Eustacio Rivera, en su novela La vorágine. Cuenta el autor en uno de sus apartes que las indígenas echaban la mezcla acuosa en el sebucán, ancho cilindro de hojas de palma retejidas, cuyo extremo inferior se retuerce con un tramojo para exprimir el almidonado jugo de la yuca.

Según Rivera, para la epoca en la que los españoles vistaron el Sinù y sus alrededores ya el pan indigena se servìa en las mesas, hecho que confirman los escritores José Manuel Vergara y José Luis Garcés en un documento acerca de Cienaga de Oro, donde se lee que, “A punta de casabe los españoles impulsaron la conquista de las tierras ciénagueras y sinuanas”.

Aunque el origen de este alimento se confunde en los laberintos de la historia, los ciénagueros conservan con orgullo esta tradición ancestral que por mucho tiempo sostuvo y jalonò la economia del municipio.

En el patio de la señora Lidia Urango, productora de casabe, oriunda de Ciénaga de Oro se han fabricado más de 5.000 unidades. Ella, quien lleva más de cuatro décadas trabajando en la elaboración del producto, dice que “no hay quien supere ese invento”.

El proceso de elaboración del casabe no es sencillo, así lo señalan Luz Helena y Amalia Pinto, familiares de la señora Lidia, quienes han amparado el legado de la producción del pan de yuca.

Elaboraciòn

Primero se retira la cascara de la yuca con un cuchillo, luego se raya la materia prima y se convierte en una harina. Con un prensador se elimina el almidón de la masa, y con un tamiz se retiran las partes gruesas, finalmente se moldean las tortas con un anillo de acero y se ponen a cocinar a fuego lento.

Para la cocción, la torta fina de harina se pone en ‘Burenes’ o en un plato a fuego lento durante unos quince minutos de cada lado y una vez pasado este tiempo, el casabe esta listo para acompañar un cafè a las tres de la tarde bajo un ranchòn.

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