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Lorica, arquitectónica y cultural

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Manuel Luna Quiñones
Olga Castaño Chavez

Lorica.

Siendo las nueve de la mañana pisamos suelo loriquero, al llegar  lo primero que nos recibieron fue una aglomeración de “mototaxis” que son común en este municipio, nuestra primera parada en Santa Cruz de Lorica o Lorica como es comúnmente conocido fue en el Edificio González, donde se encuentra ubicada la Alcaldía Municipal y el Punto de Información Turística (PIT), con el cual habíamos acordado en días anteriores para que nos acompañaran en un recorrido turístico por el colorido y arquitectónico municipio de Lorica.

En el PIT nos contaron un poco de historia, por ejemplo que Santa cruz de Lorica es el único municipio del departamento de Córdoba en pertenecer a la red de pueblos patrimonios de Colombia, y que hace parte desde el año 2010, siendo uno de los primeros 10 pueblos en ser parte de este por su reconocida arquitectura, que es una mezcla entre la republicana y el arte mudéjar, entre otros atributos.

Partiendo desde el mismo Edificio González, que en su patio o zona central se encuentra ubicado uno de los murales hechos netamente a barro, pieza a pieza, para armar la historia de manera cronológica de todos los acontecimientos que han marcado la historia del municipio, que son hechas en cuadros pequeños y armados como un rompecabezas por el maestro Adriano Ríos Sossa, reconocido escultor del bajo Sinú.

Ríos, se ha caracterizado por realizar majestuosas obras en su municipio natal, Lorica, este mural recrea la historia general del municipio, desde los indígenas hasta la llegada de los españoles quienes trajeron consigo muchas enfermedades que fueron acabando poco a poco con los indígenas y robando sus riquezas y la traída del negro para esclavizarlo al igual que los indígenas al ver que estos eran débiles para realizar ciertos trabajos como la minería y la construcción.

Cernedis Ortega, guía turista, manifiesta que los indígenas también tenían sus propias enfermedades, pero que estos al conocerlas  se curaban así mismos con plantas medicinales que eran extraídas de los campos y procesadas naturalmente.

También muestra la llegada de los primeros sirio-libaneses en la década de 1880, quienes llegaron a América para evadir la invasión de los otomanos en su territorio, Colombia fue destino de segundo nivel y Lorica se convirtió en puerta de entrada para estos inmigrantes, quienes se establecieron en poblaciones como Cereté y Montería, toda esta llegada fue estratégica debido a los factores geográficos, es decir puertos fluviales que tenía el municipio de Lorica en ese entonces.

Siguiendo con nuestro recorrido, caminando por el parque Simón Bolívar, donde se encuentra ubicada una estatua del libertador y en frente la Iglesia Santa Cruz de Lorica, llegamos al malecón del Sinú, para ser más exactos en el Banco Agrario, a orillas del Río Sinú, donde hay otro mural hecho por Adriano Ríos Sossa, en este se muestra el pasado y presente de la historia comercial loriquera, pudimos observar letreros de las antiguas fábricas de jabones y gaseosas que aquí funcionaban y todo el movimiento comercial que se realizaba en Lorica.

Cuentan que de aquí se exportaban productos como el café y el arroz, que eran procesados en pequeñas industrias que tenía el municipio, se hacían envíos hacia ciudades como Cartagena y Barranquilla; en este mural también el maestro resalta a los indígenas zenúes, la nave “La Damasco”, quien fue la última en llegar a orillas del río Sinú, en Lorica, y a Manuel Zapata y Fernando Díaz, dos personalidades distinguidas de Lorica.

Cabe destacar que el comercio en ese entonces estaba dominado por los árabes o turcos como se les llama coloquialmente en el municipio, se dedicaron principalmente a la agricultura y la ganadería, aunque también hicieron pequeñas industrias y participaron en política.

El recorrido lo continuamos por el por el Malecón del Sinú, donde nos encontramos con el señor Gustavo Henrique Guzmán, un vendedor de “bolis”, quien nos refrescó y nos acompañó, llegamos al último tramo del malecón donde se encuentra ubicado un parque y actualmente un desembarcadero provisional donde llegan canoas abordo con personas desde y hacia Cotocá, un pequeño corregimiento  que está siendo afectado por la ola invernal que atraviesa en municipio de Córdoba.

Margarita López, pasajera de esta embarcación, nos cuenta que están “anegados” por eso hacen uso de este medio de transporte, ya que es de mayor acceso porque las vías están completamente inundadas por las aguas del Sinú.

Nos regresamos  caminando por la orilla del Río Sinú hasta llegar al Mercado Público de Lorica, o “ranchón” como es conocido por los habitantes, esta magnífica obra es la más emblemática del municipio, fue declarada monumento nacional y cultural en 1995. Cernedis Ortega, afirma que “el ranchón trata de rescatar la cultura y el arte, en él podemos encontrar especias, artesanías, comidas típica, entre otras cosas que caracterizan la tradición loriquera”.

Al lado del ranchón se encuentra ubicado el “Afife Matuk” una obra hecha netamente en concreto, fue el primer centro comercial que existió en este municipio, ya que llegaban todos los productos que eran traídos de otras ciudades por eso este sector es conocido como “el pastelillo”, actualmente es propiedad privada y es habitada por sus dueños, aunque es uno de las 22 edificaciones que conforman el patrimonio arquitectónico de Lorica.

Caminando unos cuantos metros más encontramos ubicados a los vendedores de pescados a orillas del Rio Sinú, vendiendo su popular “Bocachico”, eso sí, en precarias condiciones de higiene e infraestructura. Este sitio también está afectado por las aguas del Sinú que se desbordan al encontrarse con las aguas de la ciénaga grande de Lorica.

Samuel de Hoyos, guía turista,  nos informa que los pescadores ya tienen la orden emanada  por la Alcaldía Municipal de desalojar ese lugar y que ya tienen uno nuevo para su reubicación, pero ellos no han accedido a esto.

Nos acercamos a uno de estos vendedores y le preguntamos por qué no acceder al nuevo lugar que les brinda la alcaldía y Mario Melendez, uno de los pescadores y vendedores, manifiesta que el sistema donde van a ir no está listo, que es Mercaplazas, la construcción está parada, pero que el sitio no reúnen las condiciones que exigen los pescadores.

Llegamos al obelisco, el primer tramo del malecón, aquí se encuentran plasmadas alrededor de 200 palabras de influencia de la lengua árabe sobre la hispánica,  también fue construido por Ríos, quien tuvo el reto de elaborar una obra plástica convirtiéndose en un monumento educativo.

Desde el obelisco partimos hacía al parque de la cruz, donde a sus alrededores se encuentran 2 edificaciones que hacen parte del patrimonio arquitectónico, como lo son el Club Lorica y la Casa Ana Gabriel esta última fue la primera clínica del municipio por varios años, luego pasó a ser pertenencia de la familia Char, quienes llegaron del Líbano a tierras loriqueras, son los actuales dueños de los almacenes de cadena Olímpica y Sao.

Para terminar el recorrido llegamos al parque Simón Bolívar para apreciar la Iglesia Santa Cruz de Lorica que es la edificación más antigua del municipio, fue construirá hacia 1800, fue considerada patrimonio arquitectónico de Colombia por el diseño clásico de su obra y majestuosidad.

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